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viernes, 31 de octubre de 2014

RESUCITA LA CNC LA TRADICIONAL OFRENDA DE MUERTOS EN HONOR A LOS HÉROES DE LA REVOLUCIÓN

∙ El evento fue organizado por la Liga del D.F que encabeza Fernando Rascón y la Secretaría de Cultura a cargo del compositor Martín Urieta
∙ Ganan el concurso las ofrendas dedicadas a Graciano Sánchez, Manuel Lozada y Emiliano Zapata
∙ En un ambiente de colorido mortuorio, no faltó la música mexicana, los tamales ni el atole
            México, D.F., 31 de octubre de 2014. (BOLETIN).- Como en pocas ocasiones, una concentración de campesinos y practicantes de ritos precolombinos, con sus tradicionales copas con incienso y copal en fuego, se dieron cita en la explanada de la Confederación Nacional Campesina para instalar “ofrendas” que, además de revivir una tradición milenaria de los mexicanos, permitió recordar a personajes históricos de los tiempos revolucionarios y la razón de ser de la propia organización.
            El senador Manuel Cota Jiménez, presidente de la CNC, celebró el entusiasmo de gente campesina de varias delegaciones del Distrito Federal, en especial artesanos de Milpa Alta, y de municipios del estado de México, apoyados por personal de gestión y administración de la misma organización, desplegaron su imaginación e instalaron 21 “ofrendas”, lo cual superó la expectativa de solamente 15.
            Desde el mediodía de este jueves, quedaron prácticamente terminadas las 21 ofrendas y, en unas cuantas horas, artesanos de Milpa Alta dibujaron la figura del “Caudillo del Sur”, Emiliano Zapata, al centro de la explanada principal --de 5 por 3 metros-- para proceder a cubrirla con “granillo” de mármol de colores. “Es una auténtica obra de arte”, coinciden los que tienen la oportunidad de admirarla.
            Fue el maestro Martín Urieta –sí, el mismo autor de canciones que honran a la mujer-- secretario de Cultura de la CNC, en coordinación con el dirigente de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del Distrito Federal, Fernando Rascón Fuentes, quienes se dieron a la tarea de convocar a las Secretarías, Coordinaciones y Unidades Administrativas del CEN, así como a algunas delegaciones del D.F, para participar en la organización e instalación de las ofrendas.
            Para el efecto, seleccionaron personajes de la época revolucionaria de México y establecieron reglas en torno del espíritu fundamental de rescatar y conservar nuestras tradiciones y costumbres.
            Se formó un Comité Calificador para premiar a las tres ofrendas más demostrativas de las bases del concurso, formado por el profesor Alejandro Ascani Cortés, el maestro Fidel Rivera y el ingeniero Jorge Gage. Para estimular el esfuerzo de cada una de las áreas que participaron, se anunció un premio para primer lugar, por diez mil pesos; 5 mil para el segundo, y 2,500 para el tercero.
            En medio del humo que despedía la quema del copal e incienso, combinado con el aroma de las tradicionales flores de cempasúchil, de nube y “terciopelo”, se inició la lectura de las famosas “calaveritas” mexicanas que alegraron o incomodaron, según el caso, a los presentes. Se dio un recorrido en medio de la algarabía de unas 300 personas.
            La ofrenda ganadora resultó la que hizo el honor de exaltar la figura del profesor Graciano Sánchez, fundador de la CNC en 1938, a cargo de la Secretaría de Asuntos Jurídicos. El segundo lugar correspondió a la Coordinación General de la Presidencia, y fue en honor del revolucionario nayarita Manuel Lozada; en tanto que el tercer sitio correspondió a uno de los pioneros de las luchas agrarias del país, el morelense Emiliano Zapata.
            Como nunca antes en la historia reciente de la CNC, a cuya presidencia arribó el senador Cota apenas hace dos meses, se recordó a los héroes revolucionarios, como Emiliano Zapata, Francisco Villa y Lucio Blanco, sin dejar de honrar a dirigentes como don Javier Rojo Gómez.
            No faltaron los tamales y el atole para los presentes, mucho menos el famoso “pan de muerto”, en un evento que prácticamente resucitó quizá la más importante tradición de la cultura mexicana.

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