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martes, 25 de agosto de 2015

ZOÉ ROBLEDO RESPONDE PARA QUÉ QUIERE SER DIRIGENTE NACIONAL DEL PRD.

∙ El Senador de Chiapas reflexiona sobre los nueve puntos contenidos en la hoja de ruta para la renovación y el relanzamiento del Sol Azteca
Comunicado
Para un significativo sector del PRD y de la sociedad en general, la decisión de Carlos Navarrete Ruiz de poner a disposición su cargo como presidente del Sol Azteca es un acto de valor que abre una enorme oportunidad de transformación al principal partido de izquierda del país.
Sin embargo, el debate dentro y fuera del PRD se ha centrado en dos temas: ¿Quién debe ser el nuevo dirigente Y si ¿deben o no desaparecer las corrientes internas? A ambos asuntos les llegará su tiempo, pero para el Senador de Chiapas y uno de los principales aspirantes a la presidencia, Zoé Robledo, ni una dirigencia de relevo generacional es garantía de transformación, ni el fin de las corrientes es el único debate trascendente. Antes hay otra pregunta: Renovación, ¿para qué?
—Desde tu perspectiva, un cambio de cabeza, de rostro, no va a significar nada sino se reflexiona sobre el rumbo que debe tomar el partido si quiere seguir siendo una opción real de gobierno para la ciudadanía. ¿En qué sentido debe darse esta reflexión?
—Esta renovación tiene que ver con algo más amplio: La transición democrática mexicana. La alternancia partidista y la restitución priista han producido gobiernos sin crecimiento económico, sin igualdad, sin justicia, sin transparencia y sin paz. Por ello, la transición democrática consolidará su ciclo cuando un partido de la izquierda llegue a la presidencia de México y enfrente esos desafíos de forma distinta. ¿Será el PRD ese partido? Sí, siempre y cuando decida evolucionar en dimensiones que por años ha mantenido intactas.
—El Consejo Nacional del PRD aprobó una hoja de ruta de nueve puntos para la renovación y el relanzamiento. Partamos de estos puntos. El primero tiene que ver con ser un partido de firme oposición y claras propuestas.
—Necesitamos un programa comprehensivo y comprensivo de gobierno que contraste y que deje claro: ¿Para qué quiere el poder y ¿cómo haríamos las cosas de manera distinta? De otra forma, tendremos una colección de reacciones opositoras coyunturales que, juntas, no configuran una alternativa de gobierno. Un partido opositor que a cada protesta acompaña una propuesta.
—Los puntos dos, tres y ocho de la hoja de ruta se refieren a acompañar, verificar, fortalecer y coordinarse con sus gobiernos, legisladores y direcciones partidistas locales.
—Antes de crear más burocracia y contralorías externas, habría que resolver qué filtros existen para que alguien sea candidato del PRD. La vigilancia no evitará la cooptación por parte del poder formal o informal ni evitará las tentaciones corruptoras. Lo que sí puede hacerlo es un nuevo método de selección de candidaturas que incorpore criterios de identidad ideológica, probidad de trayectoria, viabilidad política y visión de futuro.
—En cuanto a las alianzas…
—Sí, pero con la izquierda. No hay nada más potente para la consolidación democrática mexicana que la unidad de las izquierdas.
—Abrir el partido a la sociedad, que también se haya en estos puntos, es uno de tus principales planteamientos…
—El poder se puede distribuir pero no reproducir. Darle poder a la ciudadanía supone restárselo a la burocracia. Mi propuesta: 50% de candidaturas externas y elecciones primarias abiertas.
—Sobre el relevo generacional que te sitúa, lo quieras o no, entre los aspirantes con más probabilidades de llegar a la dirigencias qué nos puedes decir.
—En el 2018 el 50% de los electores tendrá menos de 30 años y habrá hasta 15 millones de primovotantes. Acercarnos a ellos implica un impulso ochentero: Ser un partido al que quieran regresar sus fundadores que rondan los 80 años de edad y, a la vez, un partido que trabaje y construya con quienes nacieron después de 1980. Un partido herramienta para las aspiraciones y causas de indiferentes, indignados, anulistas, pensadores, creadores, emprendedores y fundadores.
—El punto siete habla sobre ética y transparencia. Uno de los temas que más has abordado en tribuna...
—Que el PRD sea el partido de la transparencia en los hechos con un candado de honestidad: #3de3 como requisito para ser candidato y obligación para ser dirigente. Y transparentar hasta el último centavo de los 905 millones de pesos de dinero público que recibe anualmente.
—Finalmente, y como último punto, se establece saber comunicar, a qué se refieren exactamente.
—Para recuperar la atención perdida hay que incorporar a cada acción y mensaje una dosis de impredecibilidad, osadía e innovación. Bien dicen que para hacer un buen caldo de pollo, primero se necesita un pollo (o a veces un gallo).

Es claro que para el parlamentario chiapaneco, la renovación de la dirigencia del PRD es la oportunidad de ir más allá. Es la oportunidad de consolidar la transición democrática mexicana. 

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